Pateos interminables acompañados de tapitas, cervecitas y risas, reencontrándome con gente conocida y gente no tan conocida (que ya no lo son), que hicieron que pasase unos días geniales disfrutando de esta ciudad que me atrapa, me cautiva y que hace que siempre quiera volver.

La ocasión era inmejorable, Nochevieja en Sevilla y a la aventura, si, ¿Qué podía salir mal? No soy nada dado a ir a algún sitio sin haber planificado un mínimo antes pero esta vez me dejé llevar y confié en Sergio y Joselito los cuales afirmaban que el tapeo en nochevieja sevillano es más que suficiente para cenar esa noche… Y UNA M*****!!! Si no tienes reserva, que no la teníamos, en nochevieja no trabaja ni Dios, ni en Sevilla ni en ningún sitio, así que “allí me planté..” con mi chaqueta, mi corbatita, to mono para llegar, comerme un bocata de jamón York y queso y un donut de postre, en la calle y lloviendo.. TOMA CENA DE NOCHEVIEJA!!!
Afortunadamente el resto de la noche fue muy pero que muy bien en todos los aspectos, desmarcado y en otro rollo terminé la noche con muy buena compañía.. “Y hasta aquí puedo leer.. “
Realmente la cuestión es quejarse pero así somos, tenemos que resaltar la parte negativa siempre, y la verdad es que TODO ha sido genial así que dejaré esa cena como una mera anécdota de la cual APRENDERÉ para futuras nocheviejas..
Recuerdo especialmente esa NOCHENUEVA (que así la bauticé) del día 1 donde entablamos amistad, a base de palos, con ese entrañable camarero llamado Luís y con el que nos reímos tela..

En fin, que gracias a tod@s por ese pedazo viaje, al que viajó conmigo, a los que viajaron en tren, y por supuesto, a los de allí que siempre me llevan en bandeja de plata.
Nos vemos pronto.
1 comentario:
Bueno, muy bonita esa reflexión final positiva. Eso está bien, dejar a un lado lo menos gratificante y quedarse con lo realmente bueno, que a fin de cuentas, es lo que vale.
Publicar un comentario