11 de abril de 2011

Capítulo 192 - Jornadas Gastronómicas del Cine

Con motivo del Festival de Cine de Málaga, el hotel Barceló de esta misma ciudad desarrolló unas Jornadas Gastronómicas del Cine, del 25 de marzo al 2 de abril; un peculiar homenaje a la que es una de la citas más importantes del cine español. Y ya que un servidor se encontraba en dicha ciudad, Málaga, no pude tentarme, como buen cinéfilo, a probar tan exquisitos manjares.

‘La gastronomía es un arte que también se puede nutrir de la inspiración artística del cine, formando un tándem que da resultados de los más sorprendentes’, comenta David Sanmartín, chef del restaurante ‘El Andén’ (establecimiento galardonado con el premio José Meliá Finisterra al mejor restaurante de hotel de Málaga en 2008) y el responsable de esta original iniciativa.

Por lo tanto, en el Barceló Málaga el Séptimo Arte inspira a otro igual de apasionante, la cocina. El cine cambia de escenario y pasa de la pantalla a la mesa con un menú degustación ‘para todos los públicos’, tanto por su precio, como por su variedad de platos, que llevan por todos los caminos de los sentidos.

El paseo gastronómico de cine comienza con Ice Age, un aperitivo frío de helado de queso con crujiente y crema de membrillo, tan divertido como la película de animación, y La Colina de la Hamburguesa, aperitivo caliente de minihamburguesa de rabo de toro con mahonesa de cebolla asada, que busca impactar, como el filme de John Irvin.

La película Come, reza, ama inspira un plato diferente, de ravioli de langosta con chutney de tomate y crujiente de albahaca, mientras que el personal universo de Tim Burton en Big Fish llega a la mesa con una lubina asada con verduritas salteadas con curry y fideos de arroz.

De la fantasía se pasa al drama español de Carne trémula, con un plato de ternera blanca, cordero y avestruz con salsa Bourgignona, en el que las distintas carnes se mezclan para unos bocados muy sugerentes.

Como no podía ser otra manera, la mousse de chocolate blanco y negro con interior de frambuesa y baño violeta es consecuencia de Charlie y la Fábrica de Chocolate, y con Las uvas de la ira llegan a la mesa uvas echadas en aguardiente, el final redondo de una experiencia para los sentidos.

Me gusta que mis platos despierten sensaciones en los comensales, como lo consigue una buena película con el espectador’, asegura David Sanmartín. Y ya lo creo que las producen ya que, al margen de la comida, se sirve para acompañar unos exquisitos caldos como el cava Agustí Torelló, el rosado Prado Rey o el tinto Gadea Syrah del lugar. Vamos, todo un arte servido en mesa. ;-)

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